Falleció Dolly Parton, reina de la música country y activista humanitaria, a los 80 años
Falleció Dolly Parton, reina de la música country y activista humanitaria, a los 80 años
Dolly Parton, quien pasó de unos orígenes humildes a alcanzar las mayores cimas de la música estadounidense y se convirtió en una de las estrellas más filantrópicas, unificadoras y queridas del país, falleció el martes en su casa de Nashville, según un comunicado de la familia. Tenía 80 años.
El comunicado, atribuido a su sobrino Bryan Seaver, señaló que Parton murió “en paz”. Se celebrará un pequeño servicio privado para sus familiares cercanos, añadió el comunicado.
En una carrera que abarcó más de medio siglo, Parton plasmó la experiencia estadounidense y compuso más de 3.000 canciones. Entre ellas estaba “Coat of Many Colors”, una serena oda a su madre, quien confeccionaba prendas en la casa rural de la familia en Tennessee. Escribió e interpretó canciones sobre el amor y el desamor, como “Jolene” y “I Will Always Love You”. “9 to 5”, el tema principal de la película del mismo nombre, también protagonizada por Parton, se convirtió en un himno para las mujeres y los trabajadores estadounidenses.
Parton llegó a publicar 49 álbumes y ganar 11 premios Grammy, y se convirtió en una de las artistas de country con mayor éxito entre el público general de todos los tiempos, con éxitos frecuentes en las listas de música pop, entre ellos “Islands in the Stream”, un dueto con Kenny Rogers.
Más adelante en su vida, destinó su enorme éxito a la filantropía y fundó un programa de bibliotecas que ha regalado más de 300 millones de libros a niños de todo el mundo.
Pero Parton siempre fue, ante todo, compositora. Le gustaba contar la historia de cómo nació una de sus canciones más importantes, “I Will Always Love You”. La balada de amor, que alcanzó alturas aún mayores cuando Whitney Houston hizo una versión en la década de 1990, comenzó como una súplica a su compañero artístico, Porter Wagoner, para que la dejara abandonar el programa de televisión en el que aparecían juntos.
Según relataba, mientras ella defendía su decisión de comenzar una carrera en solitario, Wagoner “no escuchaba nada” de lo que ella tenía que decir.
“Así que fui a casa y escribí esa canción, se la llevé a la mañana siguiente y le dije: ‘Siéntate, necesito que escuches algo’. Entonces la canté y él lloró”, contó. Wagoner cedió y Parton, con una canción que plasmaba el dolor de un profundo desamor, emprendió una carrera en solitario casi incomparable en la historia de la música estadounidense.
Una juventud marcada por la música
Nacida el 19 de enero de 1946 en una cabaña de una sola habitación en Tennessee, Parton creció como la cuarta de 12 hermanos. Describió a la familia como “extremadamente pobre”. Su padre no sabía leer.
La música siempre formó parte de la vida familiar, especialmente a través de su madre, cuyo padre era un predicador que tocaba el piano y la guitarra. “Los míos eran quienes cantaban en funerales, bodas, fiestas y cualquier evento de la zona”, contó Parton en una ocasión.
Un tío le regaló a Parton su primera guitarra cuando era niña. Aprendió a tocarla con apenas 7 años y comenzó a escribir sus propias canciones. “A mamá le fascinaba cómo yo podía rimar y escribir canciones sobre cosas que nunca había vivido”, dijo Parton, “pero los escuchaba hablar”.
Parton se mudó a Nashville después de terminar la secundaria para perseguir sus aspiraciones musicales. En su primer día allí, conoció a un hombre llamado Carl Thomas Dean frente a una lavandería. “Me sorprendió y encantó que, mientras hablaba conmigo, me mirara a la cara (algo poco común en mi caso)”, escribió muchos años después. “Parecía estar genuinamente interesado en descubrir quién era yo y cómo era”.
Parton firmó su primer contrato discográfico, con Monument Records, en 1965, y se casó con Dean al año siguiente.
Cada vez más querida en Nashville, Parton consiguió en 1967 apariciones habituales en “The Porter Wagoner Show”, un popular programa televisivo de variedades musicales que la ayudó a convertirse en una figura conocida en todos los hogares. Tuvo su primer éxito número uno con “Joshua” en 1971 (“Coat of Many Colors”, lanzada ese mismo año, llegó al puesto número 4). Para 1974, después de siete años de ser primero la “pretty little girl” de Wagoner que cantaba como acompañante y luego de compartir el escenario con él en numerosos duetos, Parton decidió que era hora de seguir adelante y, con un poco de ayuda de “I Will Always Love You”, emprendió su camino como solista.
Eso podría haber parecido una decisión arriesgada en aquel momento, pero cuando tenía 20 años, Parton había creado un sello editorial con su tío (y ocasional coautor) Bill Owens, con lo que mantuvo una participación mayoritaria en su música. La visión de Parton era clara: quería conservar una participación en sus aportes, en gran medida para asegurarse de poder mantener a su familia.
Eso le dio un grado de control que pocos artistas —y pocas mujeres— tenían en ese momento. En 1974, incluso rechazó a Elvis Presley cuando este quiso hacer una versión de “I Will Always Love You”, porque su representante, el coronel Tom Parker, quería una participación en los derechos editoriales. “Esto pertenece a mi editorial musical y, obviamente, será uno de mis derechos de autor más importantes, así que no puedo darte la mitad de los derechos editoriales”, recordó haber dicho. “Porque eso es algo que dejaré a mi familia”.
Años después, cuando la canción se convirtió en un éxito arrollador para Houston como tema romántico de la película de 1992 “The Bodyguard”, Parton obtuvo cerca de US$10 millones en regalías.
Dolly brilló también en la pantalla
Con su acento sureño, su ingenioso encanto y su deslumbrante apariencia, Parton se desenvolvía con naturalidad frente a la cámara. Intentó lanzar su propio programa de variedades —acertadamente titulado “Dolly!”—, pero solo duró una temporada. Para entonces, Hollywood ya la llamaba.
Parton debutó en el cine en la película de 1980 “9 to 5”, junto a Jane Fonda y Lily Tomlin. Las tres interpretaban a secretarias de oficina que planeaban vengarse de su jefe machista.
Fonda, productora de la película a través de su recién creada compañía de producción, recordó el momento en que supo que Parton tenía que participar en el filme. Había ido a ver a Tomlin en un espectáculo unipersonal en Broadway y después supo que quería elegirla para el papel. De camino a casa, encendió la radio y escuchó a Parton cantar “Two Doors Down”, una canción animada sobre una mujer que decide olvidar su desamor e ir a la fiesta de un vecino.
“Se me erizó el cabello”, dijo Fonda. “Nunca había hecho una película. Pensé: Dios mío. Dolly, Lily y Jane…”
Parton aceptó protagonizar la película con la condición de que pudiera escribir e interpretar la canción principal. Surgida mientras Parton marcaba el ritmo con sus uñas acrílicas, la canción “9 to 5” se convirtió rápidamente en parte de la banda sonora del movimiento de liberación de las mujeres, especialmente en lo relacionado con las protecciones y la igualdad de derechos en el lugar de trabajo.
Regresó a la gran pantalla en 1982 con “The Best Little Whorehouse in Texas”, junto a Burt Reynolds, y posteriormente en 1989 con “Steel Magnolias” —sobre un clan de mujeres sureñas de carácter fuerte, con Sally Field y Julia Roberts—, que la presentó a una nueva generación de admiradores, entre ellos muchos miembros de la comunidad LGBTQ+. Truvy, la propietaria de un salón de belleza y “técnica del glamour” interpretada por Parton, quizá fuera una versión apenas disimulada de la propia superestrella, pero eso no disminuyó su magnetismo ni una actitud eternamente optimista que ayudó a mantener unido al grupo ante la adversidad.
Parton aportó su talento musical a proyectos que muchos de los integrantes del sector más tradicional de la música country podrían haber cuestionado, como su canción de 2005 “Travelin’ Thru”, incluida en la película “Transamerica”, que se enfocaba en una mujer trans que intentaba recomponer los lazos familiares. La canción le valió a Parton su segunda nominación al Oscar a la mejor canción original, después de “9 to 5”.
“Soy muy franca en cuanto a aceptar a las personas en general”, dijo Parton a Larry King en 2016. “No creo que debamos criticar y juzgar a otras personas; creo que debemos aceptarlas y amarlas. Todos somos hijos de Dios. Somos quienes somos y se nos debería permitir ser quienes somos”.
Cuando King le preguntó si la comunidad religiosa se molestaba por su postura, Parton respondió: “Por supuesto. Me pasa todo el tiempo”.
Parton guardó silencio sobre sus opiniones políticas en términos más generales. Sus seguidores nunca conocieron su opinión sobre presidentes o políticos específicos, y le molestaba que la encasillaran. No se definía como feminista, aunque con el tiempo reconoció que lo era “en la práctica”, más que en la teoría. “Lo he vivido”, dijo una vez. Como siempre, dejó que sus letras hablaran por sí solas.