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Tucumán – Argentina

Reflotan la idea del transporte elevado para el Gran Tucumán: ¿qué dice el proyecto?

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El nuevo Código de Planeamiento Urbano (CPU) aprobado en Yerba Buena; el nuevo CPU que está elaborando la Capital; la crisis terminal que atraviesa el transporte público, caro, inconexo e ineficiente; el tránsito caótico en el área central de la ciudad y en las avenidas; y la falta de conectividad metropolitana, con varios cuellos de botella, hicieron resurgir un proyecto abandonado a causa de la pandemia: el Plan Maestro de Transporte Elevado Metropolitano, el TEM.

En un principio se pensó en trenes en altura, que circularían por los trayectos ferroviarios desde hace años en desuso, pero luego se optó por colectivos eléctricos con ruedas, tipo trolebuses, porque ocupan menos espacio, invaden menos el cielo y tienen mayor versatilidad de maniobra

“En 2019 faltaba un estudio más profundo, que iba a realizar la Universidad de San Martín, y luego que vinieran los chinos, que iban a proveer los vehículos y a construir la obra, pero todo se paralizó por la pandemia y nadie retomó el proyecto”, explicó el arquitecto y urbanista Pablo Della Torre, uno de los autores de la idea cuando era secretario de Obras Públicas del municipio de Tafí Viejo, hoy subsecretario de Planeamiento Urbano.

Della Torre redefinió el proyecto, esta vez con asistencia de Inteligencia Artificial, y elaboró un video que se distribuyó entre foros de debate sobre el transporte, funcionarios y urbanistas, como el Consejo Económico y Social de la Capital, donde el ingeniero José Russo planteó la idea, en representación del Consejo Profesional de la Ingeniería de Tucumán (Copit). Russo también expondrá hoy sobre este proyecto en el Copit y también explicará cómo se puede acceder a créditos internacionales, con el aval de la ONU, a partir de contactos que mantiene con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops), donde es asesor el ingeniero tucumano Julio Huerta, radicado en EE.UU. hace 40 años.

En esta redefinición, Della Torre resumió en cinco ejes breves los principales conceptos de la iniciativa, que piensa en una ciudad para las próximas décadas.

Crisis de diseño urbano

Primero hay que mirar el fondo del problema. No hablamos de que sólo hay mucho tráfico. Esto es una falla estructural en el diseño de la ciudad. Esa frustración que se vive a diario en la calle, es básicamente el síntoma de un embudo en el sistema, que nos termina arruinando la calidad de vida a todos. 350.000, ese es el volumen absurdo de vehículos, que sumados a unos 800.000 peatones y cientos de colectivos pelean todos los días por un pedacito de espacio en calles súper angostas. El centro urbano no da para más, físicamente no hay para donde ensancharse. Esto genera un colapso diario que destroza cualquier tipo de eficiencia y sobre todo la seguridad.

Este colapso se explica por cuatro cosas graves: 1) La macrocefalia, que es que el 70% de los viajes convergen en la Capital, lo que obliga a los viajes interurbanos a cruzar sí o sí por el microcentro. Es una locura. 2) Las calles muy estrechas que disparan los accidentes por las nubes. 3) La invisibilidad institucional es tremenda, los municipios operan aislados y la frecuencia de los colectivos es impredecible. 4) El impacto ambiental, en el que todo ese combustible inunda la ciudad de un ruido ensordecedor y de una contaminación terrible.

Ventajas del sistema

La propuesta del TEM plantea dar vuelta por completo la forma en que nos movemos. Poner un monorriel no es un proyecto de lujo para que la ciudad se vea más moderna, es una necesidad puramente funcional para lograr destrabar todo el tránsito. El contraste será brutal. A nivel de la calle tenemos dependencia total del combustible, caos vehicular, baches, cortes y esas demoras nos arruinan el día. Pero arriba la cosa cambia. El transporte elevado propone un sistema 100% eléctrico y como está separado de la calle no hay semáforos, no hay cortes y cero embotellamientos, lo que garantiza una puntualidad exacta y viajes más rápidos y ecológicos. Al levantar las vías, todo ese espacio de abajo queda libre, entonces las estaciones se transforman en nodos de desarrollo, parques lineales, ciclovías, zonas comerciales seguras. Es una estrategia brillante para usar esos espacios muertos y convertirlos en lugares llenos de vida para la comunidad.

Las tres líneas del TEM

Es una red de 65 kilómetros. El corazón es unir, de forma realista, a seis municipios y una comuna rural. Crear una verdadera malla de transporte eficiente para todo el Gran Tucumán. La línea “A” va de norte a sur, desde Tafí Viejo hasta Manantial Sur, siguiendo el trazado del viejo tren Belgrano, con 11 estaciones. La línea “B”, de oeste a este, desde El Corte, en Yerba Buena, hasta el Aeropuerto. Es un sistema mixto que arranca con un teleférico (5 km), luego se suma a carriles exclusivos para metrobuses (10 km), en avenidas Aconquija/Mate de Luna, y termina con un tren elevado hacia Banda del Río Salí. La línea C que va de sur a norte, desde El Manantial hasta Las Talitas y conecta pulmones verdes importantes como el parque 9 de Julio. El punto crucial acá es la interconexión. La red tiene seis estaciones de transferencia estratégicas, que permiten cambiar de una línea a otra de forma fluida, sin tener que bajar a la calle en ningún momento. Es la solución definitiva a la desconexión histórica entre los municipios, con viajes cómodos y rápidos.

Integración

El plan no quiere eliminar los ómnibus, sino integrarlos al ecosistema de transporte que ya tenemos. En urbanismo se le llama sistema alimentador, en el que los colectivos no desaparecen, sino que se transforman. En lugar de competir en rutas larguísimas y lentas pasan a ser socios estratégicos. Su nueva tarea principal será recoger a los pasajeros de forma local, dentro de cada barrio, y acercarlos muy rápido a la estación del TEM más cercana. En la práctica funciona en tres pasos. 1) Capilaridad, lo que asegura que el transporte llegue a lo más profundo de los barrios. 2) Eficiencia. Las rutas de los colectivos serán más cortas y circulares, con ahorro de combustible y menos desgaste de los vehículos. 3) La intermodalidad. Todo funciona con una sola tarjeta, y podés combinar el colectivo del barrio con el tren elevado sin costos extras.

Detalles técnicos

Bajamos de este plan a gran escala a la ingeniería pura y dura. Cómo logramos encajar logísticamente un sistema así en un espacio urbano tan estrecho. 30 metros, es la distancia entre las columnas de hormigón que van a sostener el sistema. Esto garantiza que el impacto físico en la calle sea mínimo, se preserve el ancho de las avenidas y las veredas actuales. Los vagones son ágiles, necesitan un carril de 1,80 de ancho y tienen un radio de giro de sólo 15 metros y pueden tomar esquinas cerradas de casi 90 grados y sortear pendientes pronunciadas. Un detalle de ingeniería limpia es que operan con baterías de carga rápida en estaciones intermedias y nos olvidamos de colgar pesados cables sobre el cielo de la ciudad. ¿Podría ser que segregar el transporte público hacia el cielo sea la clave definitiva para desbloquear el desarrollo sostenible, social y económico de nuestras ciudades modernas? Es una perspectiva que nos deja pensando y redefine cómo percibimos el espacio público del futuro.

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